Con descripciones de lo más extraño, sorprendente, curioso y con detalles de hasta de fin de mundo. Nos muestra descripciones, sin explicar ni dar a conocer a que se refiere, en un principio, con el titulo que da a su columna ni con el inicio de la misma.
Lo curioso es que Begoña Uranga, columnista de Mesa y Mantel en la revista El Sábado, relata sobre las distintas y extravagantes exquisiteces de la orbe, además de dar a conocer, con su estilo, los mejores lugares a donde ir a comer.
Pocos podrán imaginar cómo escribir sobre un pez, por ejemplo, o de un restaurante casi como si fuera una persona u cualquier otra cosa.
Begoña comienza así: “Alma una palabra corta que se escribe fácil, cuesta lo suyo explicarla y a la que todos coinciden en definir como ‘la parte inmaterial del ser humano, que para la mayoría de las religiones es inmortal’. De ahí en adelante los hispanoparlantes la utilizan en las más diversas expresiones de su cotidianidad: ‘alma que se lleva el diablo’, para referirse a quien se va precipitadamente; ‘partirle el alma’, forma elegante de amenazar con una paliza o ‘no poder con su alma’, graficando el agotamiento que podría tener cualquier santiaguino a estas alturas del año”.
De lo anterior ¿qué se puede pensar? Lo cierto es que luego se refiere al restaurante ubicado en El Coihue 3886, paseo El Mañío, Vitacura cuyo nombre es ALMA.
Se distingue de cada cronista gastronómico, en el pero de los casos de la existencia de tanto “opinologo”, no sólo por su sensatez sino más aún por su creatividad al escribir.